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AMDA anticipa que la revisión del T-MEC se desarrollará en un entorno marcado por aranceles y medidas proteccionistas de Estados Unidos

Frente a la incertidumbre que rodea las negociaciones del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), cuya revisión comenzará el 1 de julio, la industria automotriz mexicana considera poco probable un escenario de ruptura del acuerdo. No obstante, prevé que el sector tendrá que adaptarse a un entorno caracterizado por aranceles y un mayor proteccionismo comercial por parte de Estados Unidos.

Guillermo Rosales, presidente de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA), señaló que la postura de México será mantener la propuesta de eliminar los aranceles al comercio automotriz. Indicó que esta visión también cuenta con el respaldo de la industria estadounidense, al considerar que las barreras comerciales han reducido la competitividad de la región de Norteamérica.

El dirigente advirtió que, si no se consigue una disminución en los aranceles, las consecuencias a mediano y largo plazo no solo afectarían a las armadoras establecidas en México, sino también al funcionamiento y la integración de la cadena de suministro de toda la región de Norteamérica.

Durante una conferencia de prensa, el presidente de la AMDA explicó que la posición que México ha defendido en las negociaciones, con el respaldo tanto del Gobierno mexicano como de la industria automotriz de México y Estados Unidos, es lograr una reducción de la tarifa arancelaria aplicada al país para alcanzar un nivel de competitividad superior al que actualmente se ofrece a economías como Corea, Japón y la Unión Europea.

Destacó que estos competidores cuentan con una tasa arancelaria del 15% sin la obligación de cumplir con las reglas de origen establecidas en el T-MEC, una condición que, según afirmó, les otorga una ventaja competitiva frente a México bajo el esquema vigente.

En la actualidad, el mercado funciona bajo un sistema de aranceles diferenciados que afecta de manera directa a las exportaciones mexicanas. Los vehículos que cumplen con las reglas de origen establecidas en el T-MEC pueden acceder al beneficio de una tasa arancelaria del 25%, calculada después de descontar el valor correspondiente al contenido estadounidense. En cambio, las unidades que no satisfacen dichos requisitos están sujetas a un gravamen total del 27.5%, resultado de la suma del arancel del 25% y el 2.5% aplicado bajo el principio de Nación Más Favorecida (NMF).

De acuerdo con el presidente de la AMDA, esta política arancelaria contradice el propósito original del T-MEC, orientado a promover el libre comercio entre los países integrantes. Por ello, el Gobierno de México, con el respaldo unánime de la industria automotriz tanto mexicana como estadounidense, continúa impulsando negociaciones para reducir estas tarifas y establecer condiciones que permitan una mayor competitividad para el sector.